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martes, 10 de noviembre de 2009

Leone Tommasi

Leone Tommasi
(Pietrasanta; 1903 - 1965); pintor y escultor italiano. A él se debe haber transformado su ciudad natal en un centro del trabajo artístico del mármol.

Fue gracias a Tommasi que Pietrasanta inició su florecimiento como centro de los grandes artistas del mármol. Ha sido llamada por eso la pequeña Atenas.

Leone Tommasi nació en Pietrasanta, Italia, lugar donde pasó la mayor parte de su vida. Estudio primero en la Academia de Bellas Artes de Roma y la de Brera en Milán, donde se diplomó con Achille Alberti en 1926.

Durante 20 años fue profesor en la Escuela de Arte Estático de Pietrasanta. A pesar de haberse dedicado extensamente a la escultura, fue un eximio pintor, considerado el más grande acuarelista de su época.
Entre 1950 y 1954 viajó a la Argentina para realizar las estatuas que se colocaron en el frontispicio superior de la Facultad de Ingeniería, que en esos años del régimen peronista funcionaba la Fundación Eva Perón, desde donde se redistribuían las forzadas donaciones que la señora del ex dictador argentino exigía a empresas y empresarios para no ser torturados y perseguidos por el régimen.

Durante esos años Tommasi firmara un contrato -a través de su representente el grupo Barra- para fabricar las estatuas encargadas por el dictador Perón.

Perón le encargara, para dar culto a su imagen, una gigante estatua con la figura de un trabajador argentino, con un rostro “muy parecido” al rostro del dictador. Cada vez más parecido en la evolución de los bocetos y maquetas. Este encargue llevaría por nombre “monumento al descamisado”

La estatua de Perón había sido diseñada para medir 62 metros, pero nunca llegó a ser construida.

El proyecto estaba casi terminado cuando su señora, María Eva Ibarguren (Duarte) de Perón –enferma ya del cáncer terminal que la afectaba- quiso, como última humillación al pueblo argentino, su propia estatua para que se le rindiera culto en ella y luego en la transformación del mismo en mausoleo con su cadáver embalsamado y expuesto, tal como era su última voluntad. Lo pretendía en la Plaza de Mayo y de dimensiones imposibles.

La señora hizo promulgar una ley para que una colecta juntara los fondos que una comisión realizaría. El monumento se llamaría “monumento a Eva Perón”. La comisión encargada de esta obra monumental servilmente “tratando de interpretar” los caprichos de la señora primero y del tirano después, los consultaban permanentemente.

Cuando murió su segunda esposa, Perón aprovecho la situación y cambió el monumento proyectado para mausoleo del cadáver de su esposa por el original de Tommasi manteniendo su nombre. “Monumento a Eva Perón”.

Cuando se produjo el movimiento cívico militar; La Revolución Libertadora el 16 de Septiembre de 1955 que expulsó al tirano Juan Perón, las estatuas que fueron destruidas por el pueblo argentino y arrojadas al Riachuelo no son, como se pretendió las fabricadas por Tommasi, sino otras de las miles que en todo el país la dictadura peronista hizo construir para la idolatría y culto a las personas del matrimonio.

Algunas, fueron arrojadas al riachuelo y tres de estas son las que en 1996 el presidente Carlos Saúl Menem encargó su búsqueda en el fondo del río, encontrándose hoy en la Quinta de San Vicente –perteneciente al dictador- y donde se encuentra exibido.

Y esto se prueba facilmente. De haber querido hacerlo, se hubiese empleado un barco o un avion y arrojado en medio del atántco para que nunca se encontraran o recuperaran.

El pueblo, cansado de la tirania se encargo solo de derribarlas y tirarlas en el lugar que mas a mano tenía.

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